3 a.m. Suena la alarma en la base Tramontana.
PIIII PIIII PIIII PIIII
De Repente Pedro De la Torre, del cuerpo de nadadores de
rescate de servicio marítimo se levanta de un solo salto, como si estuviera
esperando que le llamaran, sin ni siquiera desperezarse se pone las botas, la
chaqueta encima de la camiseta y se dirige al vestuario, allí con todo ordenado
empieza a equiparse para una salida de emergencia. Han lanzado una señal de “Eme
De” por el canal 16, un velero de recreo está sin gobierno a la altura de la
isla de Cabrera, de repente se ha levantado un mar de sur, empujado por la
borrasca del atlántico que al hacer de embudo en el estrecho sube dirección
Norte hacia las islas baleares con un mar y viento sorprendentes, ha saltado el
temporal sin previo aviso, y a estos pobres turistas les ha pillado
desprevenidos creyendo que el mediterráneo es un mal predecible...

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